jueves, 29 de noviembre de 2012

En la mente del asesino

[[Hola, a partir de ahora se irán subiendo capítulos semanales de nuestra Fanspic (semanales si Dios quiere). Gracias a aquellos que lean este Fanspic que tanto nos ha costado a mis amigas y a mi crear.]] 

Capitulo 1:

    Ella estaba atada y asustada. A un lado veía una mesa llena de utensilios de tortura y al otro una bañera llena de ácido.
    A lo lejos se acercaba una figura negra. En la mano llevaba unos frascos con el mismo líquido que había en la bañera. Se arrodilló ante ella y comenzó a derramar el contenido de unos de los frascos en su pierna. El líquido comenzó a corroer lentamente su piel, haciéndola gritar.
   -Grita perra, nadie te puede oír.- Dijo con voz seca.
   -¿Porqué?- Dijo ella dolorida y solo un hilo de voz.
   No contestó. Retiró el frasco y comenzó a curar la herida. Cuando vio que la joven se aliviaba, salpicó repentinamente el ácido contar la pierna, haciendo que la piel cayera como la de un leproso.
   -¡¡Arg!!,¡¿Porqué a mí?!- Gritó la morena.
   -Por zorra.- Dijo calmado pero enfadado.
    La dejó reposar. La joven, Selena, agonizaba y sentía la fría y esquelética mano de la parca. Se durmió del dolor.
    Al despertar, se encontraba desnuda y colgada de cadenas.
    -Quiero jugar a un juego. Tú, serás Cristo y yo, el Anticristo.- Contó sádicamente (y con voz femenina).
    Cogió un látigo de 9 colas. Cada una armada de afilados pinchos metálicos. De un feroz golpe, azotó a Selena, clavando los pinchos en la piel. Al retirarlos, arrancó la piel de Selena y, a continuación, vertió zumo de limón en la herida abierta. Repitió el proceso por la espalda, las piernas y el pecho.
    -¿Te diviertes? Por que to sí, Jajaja.- Soltó una carcajada sorda.
    -Estás loco.- Dijo entre quejidos Selena.
    -¡Cállate perra!- Gritó y azotó el rostro de Selena, arrancando la piel de la cara.
    El sádico hombre dejó el látigo en su mesa de artilugios y cogió un enorme bate. Con este comenzó a golpear la pierna derecha hasta romperla, luego, lo repitió con la izquierda.
   -¡¡Ahrg!!, ¡¿Qué haces?!- Aulló dolorida.
   -Partirte las piernas. Con tu propio peso te ahogarás hasta la muerte, como hacían los romanos con los crucificados.
   Pasadas las horas, Selena muere ahogada ante la atenta mirada de ese misterioso hombre.


 


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